Clinica Doctor Rojo

Hablamos de la importancia del intestino y del buen estado de la microbiota en Radio Vila-real

El pasado 11 de marzo, Clínica Doctor Rojo estuvimos nuevamente en el programa de Radio Vila-real, «Protagonistes», hablando sobre la importancia del intestino y del buen estado de la microbiota para nuestra completa salud. Aquí puedes escuchar la entrevista entera.

Hoy os traemos un nuevo artículo con las claves más destacadas del programa. ¿Preparados?

En nuestro último artículo ya os contamos que el intestino es muy importante en nuestra salud, que podemos llamarlo nuestro segundo cerebro.

Hasta hace unos años pensábamos que la piel era el órgano más grande del cuerpo pero no es así, es el intestino. Si lo desplegáramos completamente, llegaría a ocupar una superficie equivalente a dos pistas de tenis.

Su tamaño tiene que ver con la importancia que tiene en la digestión además de cumplir una importante función inmunitaria, y de secreción y fabricación de sustancias indispensables para el ser humano.

 

¿A qué denominamos flora intestinal? ¿Y microbiota?

 

Antiguamente se denominaba flora intestinal al conjunto de bacterias presentes en nuestro sistema intestinal. Actualmente se ha sustituido el término por el de microbiota porque no solo nos pueblan bacterias, hay también virus y hongos y levaduras conviviendo con nosotros en una simbiosis mutualista, es decir, una relación donde nos necesitamos y nos favorecemos mutuamente.

Adquirimos estos microorganismos a través del parto y a lo largo de nuestra vida determinada por la dieta.

La microbiota intestinal no solo influye en el proceso de digestión sino que también se encarga de producir algunas de las vitaminas fundamentales (vitamina K, B12 y ácido fólico), algunas hormonas y una parte de los neurotransmisores, sustancias implicadas en nuestra salud mental. Por ejemplo, el 90% de la serotonina, responsable de que no padezcamos ansiedad o depresión, se forma en nuestro intestino y no en el sistema nervioso.

Nuestro sistema inmunitario depende en gran medida del intestino. Todo lo que implica alergias y alteraciones de la piel depende de las Inmunoglobinas A secretoras, que se producen en nuestro intestino. Igual sucede con alteraciones de otros sistemas de mucosas como las rinitis, otitis, conjuntivitis e infecciones vaginales.

 

¿Qué es la disbiosis intestinal?

Son las alteraciones cuantitativas o cualitativas de nuestra microbiota.  La disbiosis conduce a la hiperpemeabilidad intestinal, provocando que las células que forman el intestino se separen entre sí y permitan el paso de sustancias que no deberían atravesarlo, alterando nuestra salud. Esto puede producir intolerancias alimentarias que se resuelven en cuanto se recupera la normalidad del intestino.

 

¿Qué factores suelen propiciar el desarrollo de una disbiosis?

Los más habituales son:

TÓXICOS EXTRÍNSECOS

Tabaco, alcohol, estrés, contaminación ambiental, pesticidas.

DIETA

Insuficiente masticación, dietas con déficit de vitaminas, dietas pro-inflamatorias.

FACTORES INTRÍNSECOS

Déficit de ácido clorhídrico, déficit de enzimas pancreáticas, diarrea, estreñimiento, envejecimiento.

FÁRMACOS

AINES, antibióticos, corticoides,  inhibidores como omeprazol, pantoprazol…

 

Se tarda de 6 a 8 semanas en remontar una disbiosis producida por la ingesta de antibióticos dando un tratamiento personalizado.

 

¿Cómo sabemos que efectivamente una disbiosis es el origen de una alteración concreta?

Mediante un estudio intestinal a través de las heces realizando una secuenciación genética. A través del ADN presente se pueden determinar qué microorganismos se encuentran en nuestro intestino. Determinamos además, el estado de su páncreas, si el hígado funciona sobrecargado, cómo está el estado anímico de la persona, la carga de metales pesados en el organismo y la información sobre los ácidos biliares.

¿Qué tratamientos aplicamos?

Tras el estudio, diseñaremos un tratamiento que aporte probióticos, prebióticos y productos naturales junto a unas pautas dietéticas. En caso de que sea necesario, también terapia farmacológica.

Un PROBIÓTICO es un conjunto de microorganismos vivos que promueven beneficios en la salud de quien los toma.

Un PREBIÓTICO son sustancias que sirven de alimento para nuestros microorganismos.

 

¿Cuál es el origen de las disbiosis?

Pueden producirse por DÉFICIT DE BACTERIAS y SOBRECRECIMIENTO (las más habituales suelen ser la infección por Cándidas, muy habitual en niños con TDAH y autistas; Helycobacter piloris y Giardia lamblia.)

 

 

RESUMEN:

– Las bacterias intestinales deben estar en equilibrio. Esta alteración o disbiosis es origen de numerosas patologías que no solo afectan a la esfera digestiva sino global.

– El estudio genético de las heces para disbiosis intestinal es una herramienta indispensable para la práctica de la Medicina Personalizada.

No todos los probióticos son buenos para todo. Cada cepa cumple una misión concreta.

No deben tomarse probióticos de manera aleatoria como medida preventiva. Porque incluso las bacterias beneficiosas que nos aportan, en exceso, pueden ser perjudiciales para nuestra salud.

Probióticos, prebióticos y simbióticos. ¿Qué son y cómo nos ayudan?

Nuestro sistema digestivo está colonizado por una enorme cantidad de bacterias vivas que forman la llamada microbiota intestinal, íntimamente relacionada con los alimentos probióticos, prebióticos y simbióticos.

El ritmo de vida actual, el estrés, los malos hábitos (tabaco, alcohol, dietas no equilibradas…), y algunos medicamentos, alteran el equilibrio de esa flora intestinal, dando lugar a numerosas alteraciones y enfermedades.

Una de las mejores formas de restablecer su equilibrio es el consumos de probióticos, prebióticos y simbióticos.

Alimentos probióticos:

El término probiótico significa “a favor de la vida”, y se utiliza para designar los productos que contienen microorganismos vivos, y cuando se consumen en cantidades apropiadas, aportan efectos beneficiosos para la salud de quien los ingiere.

Se trata de bacterias o levaduras que están presentes en alimentos, medicamentos o suplementos dietéticos.

Estos alimentos poseen efectos como mejorar la respuesta inmunitaria; reducir los trastornos digestivos como diarrea, estreñimiento, gases…; disminuir síntomas de enfermedades inflamatorias, producir vitaminas (vitamina K y algunas del grupo B), y mejorar la absorción del calcio, y en general, contribuir al buen estado de nuestro intestino, “el segundo cerebro”.

Como microorganismos probióticos son muy conocidas las bacterias de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium, que incorporan conocidas marcas de productos lácteos, y las levaduras como Saccharomyces boulardii (el Ultra-Levura de toda la vida).

Además de yogures y helados, los alimentos fermentados, como los pepinillos y las aceitunas encurtidos son una fuente natural de probióticos.

¡Y el chocolate negro puro sin azúcar también!

Alimentos prebióticos:

Los prebióticos son compuestos presentes en la fibra alimentaria, que el organismo no puede digerir, pero que tienen un efecto fisiológico en el intestino, al estimular, de manera selectiva, el crecimiento y/o la actividad metabólica de determinadas cepas de bacterias del colon (sí, esas de las que hablábamos antes…).

Los prebióticos más conocidos son la inulina y los fructooligosacáridos (conocidos también como FOS).

Pueden aparecer de forma natural en algunos alimentos o ser añadidos para dotar a los alimentos de beneficios concretos, como sustituta del azúcar, reemplazante de las grasas y agente texturizante.

Los encontramos naturalmente en alimentos como puerros, ajos, plátanos, cebada, trigo y otros cerales integrales, miel, cebolla, alcachofas y espárragos.

En la industria, adicionados en yogures con fruta, leches fermentadas, quesos frescos, helados y bebidas lácteas bajas en calorías.

Alimentos simbióticos:

Los simbióticos se definen como una mezcla de probióticos y prebióticos (en los cuales los prebióticos favorezcan selectivamente a los probióticos adicionados), destinada a aumentar la supervivencia de las bacterias que promueven la salud, con el fin de modificar la flora intestinal y su metabolismo.

Se comercializan ya muchos productos simbióticos, pero el mejor alimento simbiótico es la leche materna, probiótico por su contenido en bacterias lácticas y prebiótico por el contenido en fructoligosacáridos que favorecen el desarrollo de dichas bacterias.