Clinica Doctor Rojo

OZONO Y VITAMINA C EN LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

Hoy desde Clínica Doctor Rojo vamos a actualizar la información de los beneficios de dos de las terapias que se están empleando con excelentes resultados como tratamiento complementario en la lucha contra el coronavirus COVID -19: la Ozonoterapia y la vitamina C, asociadas (o no) a otras terapias de suplementación. Como muchos de ustedes ya saben, son tratamientos que hemos venido usando de forma habitual en nuestra Clínica, tanto en el Departamento de Medicina General y de Familia, como en el Departamento de Medicina Estética y Antienvejecimiento para el tratamiento de otras muchas patologías

EL OZONO

El ozono medicinal es un gas que se genera a partir de oxígeno medicinal puro, y se emplea en Medicina desde principios del siglo XIX por sus efectos antiinflamatorios, estimulantes de la inmunidad y antiinfecciosos contra virus, entre otros.

En la mayoría de los hospitales públicos, hasta ahora ha sido utilizado casi exclusivamente por los equipos de ortopedia para el tratamiento de afecciones de columna, como las hernias discales y los servicios de anestesiología, en las unidades del dolor.

En la actualidad, sin embargo, debido a la pandemia del SARS, se ha implantado su uso en hospitales de todo el mundo para el tratamiento de los pacientes ingresados afectados por COVID-19, con resultados espectaculares. China e Italia son los países con mayor número de positivos en COVID tratados con ozonoterapia.

En España, los profesionales que disponemos de formación y experiencia en el uso de ozonoterapia, ya cuando surgió la epidemia de ébola, expusimos la posibilidad de tratar a los pacientes infectados con la terapia de ozono-oxígeno, pero no conseguimos la difusión necesaria.

Ahora, a través de las distintas sociedades nacionales e internacionales que nos representan, estamos luchando para que este tratamiento esté al alcance de todos los pacientes.

APLICACIONES ACTUALES

La actual crisis sanitaria, ha conseguido concienciar de la necesidad de actuar con todas las herramientas a nuestro alcance y estamos en disposición de anunciar que ya son varios los hospitales de la red de Sanidad pública española que están llevando a cabo protocolos con ozono en el tratamiento de los pacientes en fases avanzadas de la enfermedad.

La Policlínica Nuestra Señora del Rosario de Ibiza ha sido el primer centro sanitario en estandarizar y realizar un protocolo de ozonoterapia para el COVID19, y gracias a la exitosa respuesta en los infectados, está sirviendo como modelo para implantarse en otros hospitales españoles.

Otro importante centro hospitalario de la Comunidad de Madrid, éste, con mayor número de pacientes tratados, está a la espera de publicar un artículo en una prestigiosa revista científica que pueda servir como protocolo a nivel internacional. Pero, de momento, no estamos autorizados a revelar los datos del centro ni del equipo.

La publicación que sí podemos mencionar es la que se ha llevado a cabo en la Revista Española de Anestesiología y Reanimación: “Dos terapias conocidas podrían ser efectivas como coadyuvantes en el paciente crítico infectado por COVID19, que se centra en las bondades terapéuticas tanto de la ozonoterapia como de la administración intravenosa de vitamina C en el combate de la pandemia

LA VITAMINA C

El uso de sueros intravenosos con vitamina C, vitamina D, y oligoelementos como el magnesio sulfato la N-acetil cisteína entre otros, es otra de las terapias protocolizadas que se han implementado en las unidades de terapia contra el COVID. El Hospital de Valdepeñas, de la mano de la doctora Mª Alejandra Sammy, del Servicio de Anestesia y Reanimación y del doctor Jorge Cubrías, Director de la Sociedad.

Española de Nutrición y Medicina Ortomolecular, de la cual tenemos el honor de ser miembros, son los autores de un protocolo para los pacientes con afección pulmonar en Fase II y III.

Pero antes de pasar a explicar de qué forma actúan estas terapias, nos gustaría señalar la necesidad de poder utilizarlas en las fases iniciales de la enfermedad, y como elementos preventivos que nos permitan tener un sistema inmunitario preparado en caso de exponernos al coronavirus.

¿Por qué utilizar OZONO y VITAMINA C como tratamientos complementarios en pacientes con coronavirus?

Nosotros particularmente, en Clínica Doctor Rojo, estamos empleando tanto la ozonoterapia en su modalidad de autohemoterapia mayor (una especie de autotransfusión de nuestra propia sangre saturada con gas ozono), y ozono rectal, como los cócteles de vitaminas y oligoelementos intravenosos, como tratamiento preventivo. Tanto en nuestro propio personal, como en otros compañeros sanitarios que están trabajando en primera línea y desean minimizar el riesgo de contagiarse. Porque la administración de ozono crea en el organismo unos metabolitos (productos con acción química), los ozónidos, que son mensajeros de la respuesta inmune y estimulan nuestras defensas contra las agresiones externas.

¿Cómo actúan el ozono y la vitamina C en nuestro organismo?

Con respecto al OZONO:

 El ozono es un gas cuyas moléculas están compuestas por tres átomos de oxígeno. Los generadores médicos de ozono producen, a partir de oxígeno medicinal puro, una mezcla de aproximadamente el 95% de O2 y el 5% de O3, regulable en su concentración.

En función de las dosis y la concentración, produce efectos antioxidantes o prooxidantes, que producen las respuestas deseadas. Y es un tratamiento dosis-dependiente, con efectos acumulativos en las diferentes sesiones que se practican.

Tras los resultados obtenidos por las autopsias en fallecidos por SARS 2, podemos simplificar que la infección produce principalmente 3 cuadros clínicos: hipoxia o falta de oxígeno, inflamación extrema y trombosis.

La cubierta lipídica del coronavirus, rica en cisteína es especialmente sensible a la acción viricida del ozono, debido a que sus grupos sulfhidrilos son susceptibles a los peróxidos que crea la administración de ozono. Lo cual es de gran utilidad en las fases iniciales de contagio para destruir la mayor carga viral posible y evitar que el virus penetre a las células y se multiplique.

En los pacientes ya afectados que manifiestan dolencias respiratorias y sanguíneas, el COVID-19 afecta directamente a las moléculas de hemoglobina de los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno de la sangre, disminuyendo su capacidad de carga, y ocasionando un grave problema de hipoxia (falta de oxígeno). La ozonoterapia, a nivel circulatorio, mejora la oxigenación de los tejidos, y permite que los glóbulos rojos sean más flexibles y capten más oxígeno, de modo que sean capaces de aportar más oxígeno a los tejidos que lo precisan. El ozono, al igual que los tratamientos con hidroxicloroquina y flaviprivir, actúa incrementando la eficiencia transportadora de la hemoglobina, y disminuyendo el estrés oxidativo de las células del pulmón. Todo ello, sumado a las propiedades antiagregantes (anticoagulantes), nos permite resumir que el ozono:

  • Mejora la oxigenación
  • Activa numerosos recursos antiinflamatorios del organismo
  • Disminuye la formación de trombos
  • Tiene un papel inmunomodulador

Postula la ozonoterapia como indispensable en los tratamientos complementarios del COVID 19 y también como arma preventiva imprescindible, produciendo lo que en Medicina denominamos “mejorar el terreno” (nuestro cuerpo y sus sistemas de defensas), para enfrentarse a la infección. Porque si somos capaces de “atacarlo” durante los primeros siete días de infección, lograremos evitar todas las complicaciones que llevan a cuadros graves que requieren hospitalización y tratamiento en unidades de cuidados intensivos. Pero bien cierto es que, para ello, deberemos contar con medidas de detección precoz. Ya se sabe: tests, tests y tests.

Con respecto a la Vitamina C:

Las vitaminas son sustancias imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Participan como cofactores de innumerables reacciones metabólicas y algunas de ellas son esenciales.

La vitamina C o ácido ascórbico es un vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) y por tanto, en caso de exceso, nuestro organismo se deshace de ella a través de la orina, por lo que no existe problema en ingerir grandes dosis. Se considera un poderoso antioxidante, con propiedades antinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas.

Los beneficios de altas dosis de vitamina C son conocidos en la comunidad científica desde mucho tiempo atrás y se remontan a los años 60, de la mano del Premio Nóbel, Linus Pauling. Pauling afirmó que “la vitamina C tiene efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, mejora la función inmune del cuerpo para superar las infecciones e incluso ayuda al tratamiento contra el cáncer”.

La cantidad diaria recomendada de una vitamina es la dosis mínima que se debe aportar para que no se padezca un déficit y dista mucho de la cantidad idónea de las dosis terapéuticas que se utilizan en medicina ortomolecular.

Aunque no todas las formas de vitamina C son iguales, ni todas las vías de administración son equivalentes. La vitamina C vía oral, en la forma que habitualmente la consumimos, presenta una función nutricional, pero si queremos obtener beneficios terapéuticos, ésta debe administrarse vía parenteral (intravenosa), puesto que su farmacocinética y su farmacodinámica (lo que el organismo le hace al fármaco, y lo que el fármaco le hace al organismo, respectivamente), son muy diferentes. La vitamina C oral, tiene mucho menos efecto, ya que no se produce una absorción completa de ésta y hay que administrarla en dosis de un gramo espaciadas entre sí diversas horas y, aún así no se consigue el nivel estable de vitamina C en sangre que se logra administrándolo intravenosa a grandes dosis, y por ende un efecto muchas más duradero.

Los estados patológicos, y en nuestro caso concreto, la infección por coronavirus, alteran el equilibrio homeostático de la vitamina C, esto es la capacidad de mantener un equilibrio funcional.

Por tanto, en situaciones de emergencia, un micronutriente como es la vitamina C, debe ser empleado como macronutriente: a grandes dosis e intravenosa, preferiblemente.

Los órganos que se ven especialmente implicados en dicho desequilibrio (los órganos diana primarios) son los leucocitos, responsables de la respuesta inmunitaria, las glándulas adrenales y el sistema nervioso, que consumen una gran cantidad de vitamina C debido al estrés derivado de la enfermedad. Por eso, en situación de infección grave las células defensivas necesitan mayor aporte de vitamina C.

Otros órganos, como el hígado, el páncreas y el bazo, (órganos diana secundarios), encargados de importantes funciones metabólicas, en patologías agudas con niveles mermados de vitamina C, también ven alterada su actividad.

Porque está demostrado que:

  • En caso de sepsis (consecuencia grave de una infección, la vitamina C mejora la función de la barrera epitelial.
  • Aumenta el aclaramiento del líquido alveolar de los pulmones, disminuyendo la lesión pulmonar
  • Previene las anomalías de la coagulación y la trombosis
  • Atenúa el estrés oxidativo y los efectos de la inflamación aguda
  • Mejora función células inmunológicas y de los vasos sanguíneos

En hospitales de países como China y de la ciudad de Nueva York en Estados Unidos, con gran incidencia de la enfermedad, se están empleando altas dosis de vitamina C intravenosa como elemento en la lucha contra el COVID 19 en pacientes graves, conjuntamente a otros tratamientos, con excelentes resultados demostrados.

En España, los centros de referencia antes citados: Nuestra Señora del Rosario de Ibiza, el Hospital de Valdepeñas, y el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, por citar algunos de los hospitales que emplean con éxito en sus protocolos de lucha contra el COVID 19, TAMBIÉN recomiendan también su uso intravenoso como medida preventiva, por sus efectos a nivel celular, especialmente en aquellas personas que presentan alto riego por permanecer más expuestas al contagio.

Otros tratamientos…

Y aunque no formen parte de la bibliografía que hemos aportado para la temática de hoy, nos gustaría apuntar que también se están poniendo en marcha ensayos clínicos muy interesantes empleando vitamina D y otros oligoelementos.

En el caso de Clínica Doctor Rojo:

Nosotros, gracias a las herramientas informáticas que nos aportan la posibilidad de estar en contacto directo en plataformas de reunión múltiples, pese a la distancia, hemos conseguido formar parte de una red mundial de más de 500 médicos, que como mínimo una vez a la semana nos reunimos, exponemos las novedades que se van descubriendo acerca de este terrible virus, en los distintos países, y nos permite a todos actualizarnos y aprovechar la experiencias de profesionales de diferentes especialidades y procedencias.

Porque todos estamos luchando contra un mismo enemigo, y cuantos más y mejores seamos, más rápido lograremos la victoria.

LA VITAMINA C Y EL COVID-19

Las vitaminas son sustancias imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Participan como cofactores de innumerables reacciones metabólicas y algunas de ellas son esenciales. Como muchos de vosotros sabéis, en Clínica Doctor Rojo sois muchas personas a las que os hemos recomendado tratamientos en base a vitamina C en algún momento, pues tiene innumerables aplicaciones que suelen resultar exitosas.

La vitamina C es un vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) y por lo tanto, en caso de exceso, nuestro organismo se deshace de ella a través de la orina, por lo que no existe problema en ingerir grandes dosis.

La cantidad diaria recomendada de una vitamina es la dosis mínima que se debe aportar para que no se padezca un déficit y dista mucho de la cantidad idónea de las dosis terapéuticas que se utilizan en medicina ortomolecular.

Los beneficios de altas dosis de vitamina C son conocidos en la comunidad científica desde mucho tiempo atrás y se remontan a los años 60, de la mano del Premio Nóbel, Linus Pauling.

En numerosos centros hospitalarios, españoles y por todo el mundo, se está empleando la vitamina C como elemento en la lucha contra el COVID-19, conjuntamente con la ozonoterapia y con otros tratamientos, en pacientes infectados, con excelentes resultados.

Pero también es una excelente medida de prevención por sus efectos a nivel celular. Aunque no todas las formas de vitamina C son iguales, ni todas las vías de administración son equivalentes.

La vitamina C vía oral, en la forma que habitualmente la consumimos, presenta una función nutricional, pero si queremos obtener beneficios terapéuticos, ésta debe administrarse vía parenteral (intravenosa), puesto que su farmacocinética (lo que el organismo le hace al fármaco) y su farmacodinámica (lo que el fármaco le hace al organismo), son muy diferentes.

Los estados patológicos, y en nuestro caso concreto, la infección por coronavirus, alteran el equilibrio homeostático de la vitamina C. Esto es la capacidad de mantener un equilibrio funcional. Los órganos que se ven especialmente implicados en dicho desequilibrio son los leucocitos, responsables de la respuesta inmunitaria, las glándulas adrenales y el sistema nervioso, que consumen una gran cantidad de vitamina C debido al estrés derivado de la enfermedad.

Por eso, en situación de infección grave las células defensivas necesitan mayor aporte de vitamina C.

Otros órganos, como el hígado, el páncreas y el bazo, encargados de importantes funciones metabólicas, en patologías agudas con niveles mermados de vitamina C, también ven alterada su actividad.

Por lo tanto, en situaciones de emergencia, un micronutriente como es la vitamina C debe ser empleado como macronutriente: a grandes dosis e intravenosa, preferiblemente.

Pero… ¿Cómo actúa la vitamina C en nuestro organismo?

  • En caso de sepsis (consecuencia grave de una infección, la vitamina C mejora la función de la barrera epitelial.
  • También aumenta el aclaramiento del líquido alveolar de los pulmones, disminuyendo la lesión pulmonar
  • Previene las anomalías de la coagulación y la trombosis
  • Atenúa el estrés oxidativo y los efectos de la inflamación aguda
  • Mejora función células inmunológicas y de los vasos sanguíneos

Por ello centros de referencia como Nuestra Señora del Rosario de Ibiza, el Hospital de Valdepeñas, y el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, por citar algunos de los hospitales que emplean con éxito en sus protocolos de lucha contra el COVID 19, recomiendan también su uso intravenoso como medida preventiva, especialmente en aquellas personas que presentan alto riego por permanecer más expuestas al contagio.

LA OZONOTERAPIA COMO TRATAMIENTO COMPLEMENTARIO CONTRA EL COVID-19

Desde el departamento de Ozonoterapia de la Clínica Doctor Rojo, como una de las clínicas impulsoras de esta terapia en la provincia de Castellón y alrededores, nos gustaría informaros acerca de los beneficios de la aplicación de dicha terapia con ozono como tratamiento complementario en la lucha contra el coronavirus COVID -19.

Creemos firmemente por la ozonoterapia como un tratamiento muy favorable para paliar los efectos de determinadas patologías relacionadas con la Medicina Preventiva, Medicina Estética, Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, y muchos más ámbitos. 

Es por eso que nos parece realmente interesante hablaros de un tema tan a la orden del día como lo es el coronavirus, y contaros cómo puede favorecer la ozonoterapia en el tratamiento de la enfermedad producida por este virus.

El ozono medicinal es un gas compuesto por 95% de oxígeno puro y 5 % de moléculas de ozono. En Medicina se utiliza ampliamente por sus efectos antiinflamatorios, estimulantes de la inmunidad y antiinfecciosos contra virus, bacterias y hongos.

La administración de ozono crea en el organismo metabolitos (productos con acción química), los ozónidos, mensajeros de la respuesta inmune. Debido a su cubierta lipídica, el coronavirus es especialmente sensible a la acción viricida del ozono.

En varios hospitales de Estados Unidos, China e Italia, ya se está empleando en el tratamiento de los pacientes ingresados, por COVID-19, con excelentes resultados.

En España, en la Policlínica Nuestra Señora del Rosario de Ibiza, se aplica también la autohemoterapia mayor con ozono, como tratamiento complementario a sus pacientes infectados por el coronavirus

¿Cómo contribuye el O3 (ozono) en la mejoría de los pacientes afectados por COVID-19?

 

Además de las características ya explicadas de la ozonoterapia, por los beneficios del ozono a nivel circulatorio, mejorando la oxigenación de los tejidos, y por su gran poder antioxidante.

La ozonoterapia permite que los glóbulos rojos sean más flexibles y capten más oxígeno, de modo que sean capaces de aportar más oxígeno a los tejidos que lo precisan. En este caso, por ejemplo, los pulmones.

El COVID-19 afecta directamente a las moléculas de hemoglobina de los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno de la sangre, disminuyendo su capacidad de carga, y ocasionando un grave problema de hipoxia (falta de oxígeno). El ozono, al igual que los tratamientos con hidroxicloroquina y flaviprivir, actúa incrementando la eficiencia transportadora de la hemoglobina, y disminuyendo el estrés oxidativo de las células del pulmón.

Aplicar OZONO favorece la flexibilización de los glóbulos rojos, lo que hace que estos capten más oxígeno y que a su vez, se favorezca la microcirculación al hacer más fluida la sangre.

La comunidad médica con experiencia en ozonoterapia, a través de las distintas sociedades nacionales e internacionales que les representa, están luchando para que este tratamiento esté al alcance de todos los pacientes, y sea incluido en los hospitales públicos.

Por supuesto, desde Clínica Doctor Rojo nos posicionamos como firmes defensores de la terapia con ozono en pacientes con COVID-19 y esperamos que se establezcan muchos más circuitos y estructuras en muchas más clínicas y hospitales con la mayor brevedad posible.

Clínica Doctor Rojo en las III Jornadas Internacionales Otto Warburg

Este trimestre, además de mucho calor, ha traído consigo, de nuevo, un intenso calendario de formación a Clínica Doctor Rojo.

Del 9 al 12 de mayo se celebraron en el colegio de Médicos de Valencia las III Jornadas Internacionales Otto Warburg, centradas este año en tres módulos temáticos: inflamación, cáncer y Medicina Regenerativa.

Cada vez es mayor la evidencia de cómo los mecanismos inflamatorios intervienen en el desarrollo de numerosas de las patologías más comunes en este siglo. La modulación de las rutas de la inflamación se ha posicionado como una herramienta imprescindible para el control de la mayoría de las enfermedades, no sólo agudas, sino también crónicas. El empleo de tratamientos antiinflamatorios carentes de efectos secundarios resulta indispensable, especialmente en pacientes de avanzada edad y en aquellos con una larga lista de medicación pautada. La ozonoterapia ocupa un lugar preferencial en el manejo de la inflamación, como bien destacaron algunos de los ponentes internacionales que se dieron cita en el encuentro.

El cáncer es, en España, una de las enfermedades cuyo diagnóstico ha ido en aumento en las últimas décadas.

Se estima que el número de tumores diagnosticados en nuestro país en el año 2019 alcanzará los 277.234 casos. Es la primera causa de muerte entre la población masculina, y la segunda en mujeres.

Medicina de precisión

La Medicina de Precisión aplicada a los tratamientos de células tumorales, con la Farmacogenómica como uno de sus principales pilares, ha permitido un gran avance en el desarrollo de las nuevas terapias dirigidas. Los anticuerpos monoclonales, y la inmunoterapia en general, mejoran o restauran la función del sistema inmunitario mediante sustancias producidas por el cuerpo o de síntesis en laboratorio, para estimular las defensas naturales del cuerpo a fin de combatir el cáncer.

La importancia de pautas dietéticas adecuadas, y una correcta detoxificación, el restablecimiento de la microbiota intestinal óptima, el uso coadyuvante de sustancias naturales como los adaptógenos, y terapias para combatir el estrés oxidativo, son, globalmente, un complemento que favorece el estado general y la calidad de vida de los pacientes sometidos a quimioterapia y radioterapia. 

Con el Doctor Mariano Bueno.

No curan el cáncer, pero contribuyen a que la lucha del paciente por superarlo se realice en condiciones más propicias. Y en este punto, de nuevo coincidieron los criterios de todos los profesionales asistentes, en el papel primordial de la terapia de oxígeno-ozono como coadyuvante en el día a día de los pacientes oncológicos.

Para ilustrarnos con sus experiencias, contamos con prestigiosos ponentes de procedencia nacional e internacional. Aunque, debemos confesar, que a nosotros nos hizo particular ilusión el reencuentro con el Doctor Mariano Bueno, de Zaragoza, referente en Europa en el tratamiento de la enfermedad de Lyme, que nos expuso magistralmente su experiencia con el tratamiento de hipertermia molecular en tumores.

II Congreso Experiencias y evidencias en Ozonoterapia

Y como las Jornadas Otto Warburg se celebraron este año “en casa”, para compensar, en junio cruzamos la Península para recalar en la bella ciudad de Pontevedra, sede del II Congreso Experiencias y evidencias en Ozonoterapia. Los mejores especialistas en el uso del ozono medicinal, americanos, europeos y nacionales, de la mano del Doctor Juan Carlos Pérez Olmedo, expusieron las últimas novedades en ozonoterapia intravaginal y tratamiento del papiloma virus humano (VPH), ozonoterapia en pacientes post cirugía plástica, ozonoterapia en pie diabético, ozonoterapia y patología osteoarticular: traumatología y ortopedia, patología de cadera, dolor de hombro, tratamiento de la lumbalgia a través del hiato sacro, ozonoterapia en el manejo del dolor…; entre muchos de los temas que se trataron a lo largo de cuatro intensos días de congreso, que culminaron con unos talleres prácticos en los que se nos mostraron la técnica intraperitoneal y la naso-gastro-yeyunal.

Con el Doctor Juan Carlos Pérez Olmedo.
Con el Doctor Juan Carlos Pérez Olmedo.

También hubo lugar para las terapias regenerativas con plasma rico en plaquetas en sinergia con la ozonoterapia.

Y también hasta Pontevedra se desplazó el doctor Mariano Bueno para ponernos al día sobre la enfermedad de Lyme, que se va extendiendo cada vez más por nuestro país, aunque pueda parecernos sorprendente, y cómo la ozonoterapia es un buen complemento para los pacientes afectados.

Y dejamos hasta septiembre los viajes, pero no cesamos en la búsqueda del conocimiento, para poder ofrecer a nuestros pacientes la mejor atención posible.

 

En agosto cerramos por vacaciones, pero ¡seguimos estudiando!

¡Feliz verano a todos!

¿Qué es el envejecimiento?

El envejecimiento es un proceso biológico normal que les sucede a todos los seres vivos. Se manifiesta genéticamente a partir de los 28 años y visiblemente, de forma externa a partir de los 30-35 años.

Existen dos tipos de envejecimiento:

Existe un envejecimiento genético, que es universal e inevitable: el envejecimiento intrínseco. Se debe al paso del tiempo, y contribuye tan sólo en un 15% al envejecimiento total. El envejecimiento intrínseco está determinado tanto por el “reloj biológico” (el acortamiento de los telómeros y la disminución de la función hormonal), como por las consecuencias del metabolismo normal (los radicales libres, y la glucosilación no-enzimática de las proteínas). La  longevidad se hereda por vía materna, puesto que el  gen responsable del acortamiento de los telómeros se hereda a través del cromosoma X.

El 85% de nuestro envejecimiento, sin embargo, es extrínseco: procede de factores externos, como la exposición crónica a la radiación ultravioleta, radiaciones ionizantes y a factores ambientales; hábitos tóxicos, como el consumo de alcohol y el tabaquismo; y el estrés y la obesidad, entre otros.

El ser humano se halla entre los más longevos de la naturaleza. Cada vez vivimos más. La proporción de personas mayores crece en todo el mundo a mayor velocidad que cualquier otro grupo de edad, produciéndose un envejecimiento acelerado de la población y un aumento en la esperanza de vida. En España, tercer país del mundo con mayor esperanza de vida, llegamos a vivir 81 años de media.

Este aumento de la longevidad implica un replanteamiento de conceptos y propuestas por parte de la sociedad: entender esta etapa de la vida como un ciclo más de crecimiento personal, añadiendo «vida a los años y no solamente años a la vida».

¿Cómo mejorar la calidad de vida durante el envejecimiento?

La Medicina Antienvejecimiento es la rama de la Medicina que pretende mejorar la calidad de vida durante el proceso fisiológico del envejecimiento, considerando todos sus aspectos, incluidos los puramente cosméticos del envejecimiento cutáneo.

No es una Medicina para ancianos, sino que pretende prevenir la aparición de las mal llamadas “enfermedades de la vejez” y retrasar el deterioro orgánico y mental de la persona.

Cuanto antes se corrijan los hábitos perjudiciales y se subsanen de forma efectiva las deficiencias detectadas, mayor será la prevención del envejecimiento y las enfermedades asociadas a la edad.

La edad ideal para empezar a adoptar medidas de prevención del envejecimiento se sitúa entre los 35-40 años.

Los tratamientos de Medicina Antienvejecimiento y Medicina Regenerativa, mediante el uso de determinadas pruebas y parámetros específicos (como el estudio genético de los telómeros), establecen la edad biológica (edad en relación con el grado de envejecimiento) de un individuo y la confrontan con la edad cronológica (edad estipulada por la fecha de nacimiento), para determinar si el envejecimiento es fisiológico o, por el contrario, se sufre un envejecimiento patológico.

¿Qué beneficios se obtienen tras los tratamientos?

Tras el estudio, se aplica un tratamiento personalizado, diseñado específicamente para cada persona en concreto.

En pacientes sanos, logramos evitar la aparición de numerosas enfermedades asociadas a la edad y mejorar el estado de salud en general. Y al enlentecer el proceso de envejecimiento, las manifestaciones externas tardan más en aparecer, con lo que los tratamientos estéticos son más efectivos y duraderos, y necesarios con menor frecuencia. Es lo que llamamos “la salud al servicio de la belleza”.

En pacientes que ya presentan algún tipo de patología, el estudio de los déficits que ocasiona la propia enfermedad y la medicación que lleva asociada, nos permite establecer medias terapéuticas complementarias, a través de una dieta adecuada y suplementos específicos,  que disminuyan los efectos secundarios y mejoren su calidad de vida.

En 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió el envejecimiento activo como “el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida de las personas a medida que envejecen”. Actualmente, la ciencia va más allá y ya se habla de un “envejecimiento positivo”, en el que el individuo, en vez de empeorar, mejora sus condiciones, de la mano de la Medicina Regenerativa y Antienvejecimiento.