Clinica Doctor Rojo

Carboxiterapia facial

La carboxiterapia facial es una técnica médica, no quirúrgica, y mínimamente invasiva, que consiste en la infiltración percutánea de dióxido de carbono medicinal con fines terapéuticos.

¿Qué es la carboxiterapia facial?

  • La carboxiterapia es una técnica médica, no quirúrgica, y mínimamente invasiva, que consiste en la infiltración percutánea de dióxido de carbono medicinal con fines terapéuticos.
  • Su empleo en Medicina Estética procede principalmente de la gran estimulación que induce en la fabricación de fibras de elastina y de colágeno; y en el incremento de sirtuinas, enzimas que mejoran el metabolismo celular y regulan la expresión de ciertos genes, como la sirtuina-6 (SIRT6) implicada en la producción de colágeno.

¿Qué beneficios tiene la carboxiterapia?

  • Tratamiento de las ojeras: favorece la gradual desaparición de la coloración oscura o violácea, mejorando la oxigenación del tejido y disminuyendo la transparencia de la piel (ya que aumenta el tejido conectivo de la piel del párpado inferior).
  • Rejuvenecimiento facial: mejora la elasticidad cutánea, disminuye la flacidez e incrementa los mecanismos de hidratación.
  • Secuelas cicatriciales de acné: disminución o desaparición de las secuelas.
  • Disminución de la adiposidad localizada submentoniana (papada): por sus propiedad lipolíticas, ampliamente utilizadas en carboxiterapia corporal.

¿Cuáles son los resultados?

  • Los resultados más evidentes los obtenemos en el tratamiento de pacientes entre 35 y 60 años, que experimentan una mejoría evidenciable en frente, arrugas peribucales (“código de barras”) y arrugas periorbitarias (“patas de gallo”).
  • El número de sesiones ideal es entre 4 y 7, realizadas una vez al mes. Con ello, permitimos que se produzca la neocolagenogénesis (formación de nuevas fibras de colágeno), proceso que precisa de tres a cuatro semanas en llevarse a cabo.

¿Cómo se realiza este tratamiento?

El modo de aplicación varía en función del efecto a conseguir. Existen tres modalidades básicas, determinadas por el grado de inserción de la aguja con respecto al plano de la piel, y la profundidad de aplicación:

  • Intradérmica: en tratamientos de cicatrices, ojeras y bolsas palpebrales, y alopecia. Produce un gran estímulo de formación del colágeno.
  • Subdérmica: subcutánea superficial, para tratar problemas en el rostro y el escote en tratamientos de rejuvenecimiento y flacidez facial, y también en manos
  • Subcutánea: en adiposidad localizada submentoniana (“papada”).

Entre sus principales ventajas, destacamos que se incluye en el marco de los denominados “lunch-time”: tratamientos que por la rapidez de su aplicación, y escasos efectos secundarios, permiten realizarse incluso a la hora del almuerzo y volver a incorporarse a la jornada laboral sin ningún impedimento.