Clinica Doctor Rojo

OZONO Y VITAMINA C EN LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

Hoy desde Clínica Doctor Rojo vamos a actualizar la información de los beneficios de dos de las terapias que se están empleando con excelentes resultados como tratamiento complementario en la lucha contra el coronavirus COVID -19: la Ozonoterapia y la vitamina C, asociadas (o no) a otras terapias de suplementación. Como muchos de ustedes ya saben, son tratamientos que hemos venido usando de forma habitual en nuestra Clínica, tanto en el Departamento de Medicina General y de Familia, como en el Departamento de Medicina Estética y Antienvejecimiento para el tratamiento de otras muchas patologías

EL OZONO

El ozono medicinal es un gas que se genera a partir de oxígeno medicinal puro, y se emplea en Medicina desde principios del siglo XIX por sus efectos antiinflamatorios, estimulantes de la inmunidad y antiinfecciosos contra virus, entre otros.

En la mayoría de los hospitales públicos, hasta ahora ha sido utilizado casi exclusivamente por los equipos de ortopedia para el tratamiento de afecciones de columna, como las hernias discales y los servicios de anestesiología, en las unidades del dolor.

En la actualidad, sin embargo, debido a la pandemia del SARS, se ha implantado su uso en hospitales de todo el mundo para el tratamiento de los pacientes ingresados afectados por COVID-19, con resultados espectaculares. China e Italia son los países con mayor número de positivos en COVID tratados con ozonoterapia.

En España, los profesionales que disponemos de formación y experiencia en el uso de ozonoterapia, ya cuando surgió la epidemia de ébola, expusimos la posibilidad de tratar a los pacientes infectados con la terapia de ozono-oxígeno, pero no conseguimos la difusión necesaria.

Ahora, a través de las distintas sociedades nacionales e internacionales que nos representan, estamos luchando para que este tratamiento esté al alcance de todos los pacientes.

APLICACIONES ACTUALES

La actual crisis sanitaria, ha conseguido concienciar de la necesidad de actuar con todas las herramientas a nuestro alcance y estamos en disposición de anunciar que ya son varios los hospitales de la red de Sanidad pública española que están llevando a cabo protocolos con ozono en el tratamiento de los pacientes en fases avanzadas de la enfermedad.

La Policlínica Nuestra Señora del Rosario de Ibiza ha sido el primer centro sanitario en estandarizar y realizar un protocolo de ozonoterapia para el COVID19, y gracias a la exitosa respuesta en los infectados, está sirviendo como modelo para implantarse en otros hospitales españoles.

Otro importante centro hospitalario de la Comunidad de Madrid, éste, con mayor número de pacientes tratados, está a la espera de publicar un artículo en una prestigiosa revista científica que pueda servir como protocolo a nivel internacional. Pero, de momento, no estamos autorizados a revelar los datos del centro ni del equipo.

La publicación que sí podemos mencionar es la que se ha llevado a cabo en la Revista Española de Anestesiología y Reanimación: “Dos terapias conocidas podrían ser efectivas como coadyuvantes en el paciente crítico infectado por COVID19, que se centra en las bondades terapéuticas tanto de la ozonoterapia como de la administración intravenosa de vitamina C en el combate de la pandemia

LA VITAMINA C

El uso de sueros intravenosos con vitamina C, vitamina D, y oligoelementos como el magnesio sulfato la N-acetil cisteína entre otros, es otra de las terapias protocolizadas que se han implementado en las unidades de terapia contra el COVID. El Hospital de Valdepeñas, de la mano de la doctora Mª Alejandra Sammy, del Servicio de Anestesia y Reanimación y del doctor Jorge Cubrías, Director de la Sociedad.

Española de Nutrición y Medicina Ortomolecular, de la cual tenemos el honor de ser miembros, son los autores de un protocolo para los pacientes con afección pulmonar en Fase II y III.

Pero antes de pasar a explicar de qué forma actúan estas terapias, nos gustaría señalar la necesidad de poder utilizarlas en las fases iniciales de la enfermedad, y como elementos preventivos que nos permitan tener un sistema inmunitario preparado en caso de exponernos al coronavirus.

¿Por qué utilizar OZONO y VITAMINA C como tratamientos complementarios en pacientes con coronavirus?

Nosotros particularmente, en Clínica Doctor Rojo, estamos empleando tanto la ozonoterapia en su modalidad de autohemoterapia mayor (una especie de autotransfusión de nuestra propia sangre saturada con gas ozono), y ozono rectal, como los cócteles de vitaminas y oligoelementos intravenosos, como tratamiento preventivo. Tanto en nuestro propio personal, como en otros compañeros sanitarios que están trabajando en primera línea y desean minimizar el riesgo de contagiarse. Porque la administración de ozono crea en el organismo unos metabolitos (productos con acción química), los ozónidos, que son mensajeros de la respuesta inmune y estimulan nuestras defensas contra las agresiones externas.

¿Cómo actúan el ozono y la vitamina C en nuestro organismo?

Con respecto al OZONO:

 El ozono es un gas cuyas moléculas están compuestas por tres átomos de oxígeno. Los generadores médicos de ozono producen, a partir de oxígeno medicinal puro, una mezcla de aproximadamente el 95% de O2 y el 5% de O3, regulable en su concentración.

En función de las dosis y la concentración, produce efectos antioxidantes o prooxidantes, que producen las respuestas deseadas. Y es un tratamiento dosis-dependiente, con efectos acumulativos en las diferentes sesiones que se practican.

Tras los resultados obtenidos por las autopsias en fallecidos por SARS 2, podemos simplificar que la infección produce principalmente 3 cuadros clínicos: hipoxia o falta de oxígeno, inflamación extrema y trombosis.

La cubierta lipídica del coronavirus, rica en cisteína es especialmente sensible a la acción viricida del ozono, debido a que sus grupos sulfhidrilos son susceptibles a los peróxidos que crea la administración de ozono. Lo cual es de gran utilidad en las fases iniciales de contagio para destruir la mayor carga viral posible y evitar que el virus penetre a las células y se multiplique.

En los pacientes ya afectados que manifiestan dolencias respiratorias y sanguíneas, el COVID-19 afecta directamente a las moléculas de hemoglobina de los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno de la sangre, disminuyendo su capacidad de carga, y ocasionando un grave problema de hipoxia (falta de oxígeno). La ozonoterapia, a nivel circulatorio, mejora la oxigenación de los tejidos, y permite que los glóbulos rojos sean más flexibles y capten más oxígeno, de modo que sean capaces de aportar más oxígeno a los tejidos que lo precisan. El ozono, al igual que los tratamientos con hidroxicloroquina y flaviprivir, actúa incrementando la eficiencia transportadora de la hemoglobina, y disminuyendo el estrés oxidativo de las células del pulmón. Todo ello, sumado a las propiedades antiagregantes (anticoagulantes), nos permite resumir que el ozono:

  • Mejora la oxigenación
  • Activa numerosos recursos antiinflamatorios del organismo
  • Disminuye la formación de trombos
  • Tiene un papel inmunomodulador

Postula la ozonoterapia como indispensable en los tratamientos complementarios del COVID 19 y también como arma preventiva imprescindible, produciendo lo que en Medicina denominamos “mejorar el terreno” (nuestro cuerpo y sus sistemas de defensas), para enfrentarse a la infección. Porque si somos capaces de “atacarlo” durante los primeros siete días de infección, lograremos evitar todas las complicaciones que llevan a cuadros graves que requieren hospitalización y tratamiento en unidades de cuidados intensivos. Pero bien cierto es que, para ello, deberemos contar con medidas de detección precoz. Ya se sabe: tests, tests y tests.

Con respecto a la Vitamina C:

Las vitaminas son sustancias imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Participan como cofactores de innumerables reacciones metabólicas y algunas de ellas son esenciales.

La vitamina C o ácido ascórbico es un vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) y por tanto, en caso de exceso, nuestro organismo se deshace de ella a través de la orina, por lo que no existe problema en ingerir grandes dosis. Se considera un poderoso antioxidante, con propiedades antinflamatorias, antioxidantes y antimicrobianas.

Los beneficios de altas dosis de vitamina C son conocidos en la comunidad científica desde mucho tiempo atrás y se remontan a los años 60, de la mano del Premio Nóbel, Linus Pauling. Pauling afirmó que “la vitamina C tiene efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, mejora la función inmune del cuerpo para superar las infecciones e incluso ayuda al tratamiento contra el cáncer”.

La cantidad diaria recomendada de una vitamina es la dosis mínima que se debe aportar para que no se padezca un déficit y dista mucho de la cantidad idónea de las dosis terapéuticas que se utilizan en medicina ortomolecular.

Aunque no todas las formas de vitamina C son iguales, ni todas las vías de administración son equivalentes. La vitamina C vía oral, en la forma que habitualmente la consumimos, presenta una función nutricional, pero si queremos obtener beneficios terapéuticos, ésta debe administrarse vía parenteral (intravenosa), puesto que su farmacocinética y su farmacodinámica (lo que el organismo le hace al fármaco, y lo que el fármaco le hace al organismo, respectivamente), son muy diferentes. La vitamina C oral, tiene mucho menos efecto, ya que no se produce una absorción completa de ésta y hay que administrarla en dosis de un gramo espaciadas entre sí diversas horas y, aún así no se consigue el nivel estable de vitamina C en sangre que se logra administrándolo intravenosa a grandes dosis, y por ende un efecto muchas más duradero.

Los estados patológicos, y en nuestro caso concreto, la infección por coronavirus, alteran el equilibrio homeostático de la vitamina C, esto es la capacidad de mantener un equilibrio funcional.

Por tanto, en situaciones de emergencia, un micronutriente como es la vitamina C, debe ser empleado como macronutriente: a grandes dosis e intravenosa, preferiblemente.

Los órganos que se ven especialmente implicados en dicho desequilibrio (los órganos diana primarios) son los leucocitos, responsables de la respuesta inmunitaria, las glándulas adrenales y el sistema nervioso, que consumen una gran cantidad de vitamina C debido al estrés derivado de la enfermedad. Por eso, en situación de infección grave las células defensivas necesitan mayor aporte de vitamina C.

Otros órganos, como el hígado, el páncreas y el bazo, (órganos diana secundarios), encargados de importantes funciones metabólicas, en patologías agudas con niveles mermados de vitamina C, también ven alterada su actividad.

Porque está demostrado que:

  • En caso de sepsis (consecuencia grave de una infección, la vitamina C mejora la función de la barrera epitelial.
  • Aumenta el aclaramiento del líquido alveolar de los pulmones, disminuyendo la lesión pulmonar
  • Previene las anomalías de la coagulación y la trombosis
  • Atenúa el estrés oxidativo y los efectos de la inflamación aguda
  • Mejora función células inmunológicas y de los vasos sanguíneos

En hospitales de países como China y de la ciudad de Nueva York en Estados Unidos, con gran incidencia de la enfermedad, se están empleando altas dosis de vitamina C intravenosa como elemento en la lucha contra el COVID 19 en pacientes graves, conjuntamente a otros tratamientos, con excelentes resultados demostrados.

En España, los centros de referencia antes citados: Nuestra Señora del Rosario de Ibiza, el Hospital de Valdepeñas, y el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, por citar algunos de los hospitales que emplean con éxito en sus protocolos de lucha contra el COVID 19, TAMBIÉN recomiendan también su uso intravenoso como medida preventiva, por sus efectos a nivel celular, especialmente en aquellas personas que presentan alto riego por permanecer más expuestas al contagio.

Otros tratamientos…

Y aunque no formen parte de la bibliografía que hemos aportado para la temática de hoy, nos gustaría apuntar que también se están poniendo en marcha ensayos clínicos muy interesantes empleando vitamina D y otros oligoelementos.

En el caso de Clínica Doctor Rojo:

Nosotros, gracias a las herramientas informáticas que nos aportan la posibilidad de estar en contacto directo en plataformas de reunión múltiples, pese a la distancia, hemos conseguido formar parte de una red mundial de más de 500 médicos, que como mínimo una vez a la semana nos reunimos, exponemos las novedades que se van descubriendo acerca de este terrible virus, en los distintos países, y nos permite a todos actualizarnos y aprovechar la experiencias de profesionales de diferentes especialidades y procedencias.

Porque todos estamos luchando contra un mismo enemigo, y cuantos más y mejores seamos, más rápido lograremos la victoria.

LA VITAMINA C Y EL COVID-19

Las vitaminas son sustancias imprescindibles para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Participan como cofactores de innumerables reacciones metabólicas y algunas de ellas son esenciales. Como muchos de vosotros sabéis, en Clínica Doctor Rojo sois muchas personas a las que os hemos recomendado tratamientos en base a vitamina C en algún momento, pues tiene innumerables aplicaciones que suelen resultar exitosas.

La vitamina C es un vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) y por lo tanto, en caso de exceso, nuestro organismo se deshace de ella a través de la orina, por lo que no existe problema en ingerir grandes dosis.

La cantidad diaria recomendada de una vitamina es la dosis mínima que se debe aportar para que no se padezca un déficit y dista mucho de la cantidad idónea de las dosis terapéuticas que se utilizan en medicina ortomolecular.

Los beneficios de altas dosis de vitamina C son conocidos en la comunidad científica desde mucho tiempo atrás y se remontan a los años 60, de la mano del Premio Nóbel, Linus Pauling.

En numerosos centros hospitalarios, españoles y por todo el mundo, se está empleando la vitamina C como elemento en la lucha contra el COVID-19, conjuntamente con la ozonoterapia y con otros tratamientos, en pacientes infectados, con excelentes resultados.

Pero también es una excelente medida de prevención por sus efectos a nivel celular. Aunque no todas las formas de vitamina C son iguales, ni todas las vías de administración son equivalentes.

La vitamina C vía oral, en la forma que habitualmente la consumimos, presenta una función nutricional, pero si queremos obtener beneficios terapéuticos, ésta debe administrarse vía parenteral (intravenosa), puesto que su farmacocinética (lo que el organismo le hace al fármaco) y su farmacodinámica (lo que el fármaco le hace al organismo), son muy diferentes.

Los estados patológicos, y en nuestro caso concreto, la infección por coronavirus, alteran el equilibrio homeostático de la vitamina C. Esto es la capacidad de mantener un equilibrio funcional. Los órganos que se ven especialmente implicados en dicho desequilibrio son los leucocitos, responsables de la respuesta inmunitaria, las glándulas adrenales y el sistema nervioso, que consumen una gran cantidad de vitamina C debido al estrés derivado de la enfermedad.

Por eso, en situación de infección grave las células defensivas necesitan mayor aporte de vitamina C.

Otros órganos, como el hígado, el páncreas y el bazo, encargados de importantes funciones metabólicas, en patologías agudas con niveles mermados de vitamina C, también ven alterada su actividad.

Por lo tanto, en situaciones de emergencia, un micronutriente como es la vitamina C debe ser empleado como macronutriente: a grandes dosis e intravenosa, preferiblemente.

Pero… ¿Cómo actúa la vitamina C en nuestro organismo?

  • En caso de sepsis (consecuencia grave de una infección, la vitamina C mejora la función de la barrera epitelial.
  • También aumenta el aclaramiento del líquido alveolar de los pulmones, disminuyendo la lesión pulmonar
  • Previene las anomalías de la coagulación y la trombosis
  • Atenúa el estrés oxidativo y los efectos de la inflamación aguda
  • Mejora función células inmunológicas y de los vasos sanguíneos

Por ello centros de referencia como Nuestra Señora del Rosario de Ibiza, el Hospital de Valdepeñas, y el Hospital Virgen de la Paloma de Madrid, por citar algunos de los hospitales que emplean con éxito en sus protocolos de lucha contra el COVID 19, recomiendan también su uso intravenoso como medida preventiva, especialmente en aquellas personas que presentan alto riego por permanecer más expuestas al contagio.

¿Cómo afecta el cambio de horario a nuestra salud?

¿Es beneficioso el cambio de hora para nuestro organismo?

Clínica Doctor Rojo somos miembros de la Sociedad Española del Sueño y el cambio de horario es un tema que nos preocupa de sobre manera por todas las consecuencias que acarrea sobre nuestro cuerpo.

 

Dormir las horas necesarias de forma adecuada y mantener un ciclo de sueño-vigilia regular es uno de los pilares fundamentales para estar saludables porque nuestro cuerpo aprovecha esas horas de sueño para regenerarse.

Dormir de forma insuficiente y tener un sueño de mala calidad favorece la aparición de enfermedades bastantes frecuentes y graves como el cáncer, el Alzheimer, la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes, los infartos, el ictus, la depresión y la ansiedad,  generando un altísimo impacto social y económico.

¿Cómo funciona el control del sueño?

Tal y como la Sociedad Española del Sueño afirma, el control del sueño corre a cargo de un reloj interno situado en el cerebro. Este reloj interno depende de los factores externos como la temperatura y la luz,  teniendo esta última, una grandísima importancia en su regulación para instaurar un ciclo de sueño-vigilia ordenado y estable.

¿Cómo afecta la exposición solar a nuestro descanso?

Cuándo amanece y cuándo anoche tiene un papel trascendental, la oscuridad de la mañana y la luminosidad de la noche retrasan el reloj interno produciendo su desajuste. Este desajuste o desincronización horario propicia a las personas a acostarse más tarde por la noche y a despertarse más tarde por la mañana, lo que provoca que se duerma menos tiempo los días laborables y se duerma más los festivos, favoreciendo así el bajo rendimiento laboral y escolar de forma crónica. Este hecho, puede generar con mayor facilidad enfermedades asociadas a la falta de sueño y a la mala calidad del mismo.

¿Qué implica el cambio de horario?

Aunque el cambio de horario se deba a una hora, altera el tiempo que estamos expuestos al sol durante el día, desequilibrando el reloj interno, lo que conlleva a que tarde varios días es producir su reajuste.

El cambio de horario implica un periodo de adaptación, por este motivo se eligió hacerlo en la madrugada del sábado al domingo. Sin embargo, es frecuente que los primeros días tras el cambio horario, algunas personas se encuentren irritables, con falta de concentración, que bajen su rendimiento laboral o escolar e incluso, que padezcan de insomnio.

Por todos estos motivos es conveniente no hacer cambios y promover una mayor exposición a la luz natural mientras dure la jornada laboral o escolar. Esta situación la vivimos durante el horario de invierno, mientras que en el horario de verano sucede lo contrario.

Por tanto, ¿mejor el horario de invierno o de verano?

La Universidad de Murcia muestra con sus recientes estudios  que el horario de invierno (GMT+1) en España, permite mayor sincronización entre la salida del sol y el inicio de la jornada laboral y escolar, mejorando la exposición solar durante esta franja. Además, propicia tener más horas de sueño y hace coincidir el amanecer con el despertar, haciéndolo más natural.

El horario de verano (GMT+2) durante los meses de invierno, provocaría una falta de luz matinal y un exceso de luz nocturna, lo que desajustaría el reloj interno y provocaría, como hemos mencionado anteriormente, un bajo rendimiento y propiciaría padecer algunas enfermedades. Este horario supondría para algunas ciudades de nuestro país, que en invierno no amaneciese antes de las 9:30 horas y en verano anocheciese cerca de las 22:00 horas.

La Sociedad Español del Sueño, con base en todo lo mencionado, aconseja que en España lo más conveniente para la salud es que exista un horario estable y sin cambios durante el año, estableciendo como horario permanente el horario de invierno.

Mediante esta acción, se conseguiría una mayor exposición a la luz solar entre las 8:00 de la mañana y las 17:00 de la tarde, que nos acompañaría durante nuestra jornada habitual. Esta postura está avalada por estudios científicos que demuestran que el horario de invierno promueve un ritmo biológico más regular, mejorando el rendimiento intelectual, disminuyendo la aparición de enfermedades cardiovasculares así como la obesidad, el insomnio y la depresión.  Siendo además mucho más beneficioso para toda la población española, en especial para los grupos más sensibles a los cambios de horario como los niños y las personas de edad avanzada.