Clinica Doctor Rojo

ACNÉ

El acné es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones no inflamatorias, los comedones (espinillas), e inflamatorias: pápulas, pústulas, y nódulos quísticos (granos en sus distintos estadios).

Aparece como consecuencia de una foliculitis (inflamación o infección (o ambas) del orificio folículo-sebáceo), en las zonas del cuerpo que poseen mayor cantidad de glándulas sebáceas: cara, pecho y región superior del tronco.

El acné vulgaris es la forma más habitual. Suele aparecer en la pubertad, y puede llegar a cronificarse, con brotes de remisión y recidivas, hasta la edad adulta.

Su mecanismo de aparición está asociado a varios factores: genéticos, hormonales, dietéticos y bacterianos…

Cuando el folículo se obstruye por un exceso de sebo, o por un tapón de queratina, la colonia bacteriana de Propionibacterium acnes, residente habitual de la superficie de la piel, aumenta en número, originando un proceso inflamatorio.

La higiene diaria con productos específicos que no alteren el pH ácido, y la posterior hidratación para mantener el manto hidrolipídico de la piel en correcto estado, son las herramientas principales para la prevención del acné y el tratamiento en sus fases iniciales. En Clínica Doctor Rojo disponemos de una línea específica para el cuidado de la piel acneica, de nuestra exclusiva marca Wellness Cosmetics®.

Cuando el proceso infeccioso está ya avanzado, es necesario realizar tratamientos adicionales, para combatir la colonización de P. acnes.

Convencionalmente, en estos casos se iniciaba una terapia antibiótica de tres meses mínimo de duración, y si ésta no resultaba efectiva, se recurría a la ingesta de isotretinoína, con numerosos efectos secundarios.

En Clínica Doctor Rojo, siempre que sea posible, tratamos de evitar la ingesta de antibióticos, por los efectos perjudiciales que estos comportan a nuestra microbiota intestinal.

Por ello, ofrecemos tratamientos específicos para combatir el acné activo:

  • Infiltraciones intralesionales de ozono, por su acción bactericida.
  • Terapia fotodinámica, destinada a la destrucción local de la bacteria P. acnes. Aplicamos un producto fotosensibilizante, precursor de las porfirinas, que captará el P. acnes, y lo mantenemos “incubando” durante 15 minutos. A continuación, retiramos el producto y provocamos una reacción fotoquímica provocada por las porfirinas, que se activarán mediante luz pulsada AFT (Tecnología de Fluorescencia Avanzada) con unos parámetros ajustables, para provocar el proceso de fotoexcitación y la destrucción de la bacteria. El tratamiento habitualmente consta de, una o dos sesiones por semana hasta completar ocho sesiones.

En algunos casos, combinaremos con peelings médicos superficiales a medios, formulados específicamente para las características de las pieles acneicas, que eliminarán algunas de las capas de la epidermis, eliminando los tapones córneos y favoreciendo la evacuación del sebo.

Cicatrices de acné

Una de las secuelas más habituales del acné son las cicatrices residuales. Las cicatrices se forman cuando la piel se daña hasta las capas más profundas, y se regenera con un tejido de granulación de fibras de colágeno que quedan muy visibles. El tejido cicatricial resultante tiene menor contenido de fibras elásticas, y carece de glándulas sudoríparas y las glándulas pilosebáceas que, unido a la deficiencia en la vascularización, compromete los niveles de hidratación adecuados de la zona.

Las cicatrices pueden ser hipertróficas, con un tejido sobreelevado con respecto al tejido sano, o atróficas, cuando aparecen hundidas. Las cicatrices post-acneicas suelen ser cicatrices atróficas. La pérdida de tejido y volumen de la lesión origina que las bandas de fibras del tejido de granulación traccionen hacia planos más profundos formando un pequeño “hoyuelo”  en forma de “pico de hielo”.

Para tratar las secuelas cicatriciales del acné podemos recurrir a diversos tratamientos:

  • Peelings medios a profundos que alcanzan la dermis papilar e inducen neosíntesis de las fibras de colágeno y de las fibras elásticas, bien en toda el área facial, o puntualmente en las cicatrices más deprimidas.
  • Renovación facial superficial con láser LP 1064nm Nd:YAG y luz pulsada de longitudes de onda….
  • Láser fraccional no ablativo Q-Switched 1064nm Nd:YAG, con actuación a niveles más profundos que el anterior, pero sin dañar la epidermis.
  • “Resurfacing facial con láser fraccional ablativo iPixel Scanner 2940nm Er:YAG, que implica un remodelado profundo de toda la piel.
  • Combinación de IPL y láser fraccionado no ablativo en toda el área facial, con láser fraccionado ablativo las zonas con cicatrices más profundas.
  • En algunos casos concretos, puede resultar de utilidad infiltrar algún material de relleno (ácido hialurónico o plasma-gel) en alguna cicatriz, para sobreelevarla.
  • Las infiltraciones con plasma rico en plaquetas en combinación con los láseres ofrecen unos resultados espectaculares, mejorando lao patrones de formación de colágeno en cicatrices atróficas.
  • El microneedling (Dermapén) es otro de los tratamientos de elección en el caso de las cicatrices residuales del acné, combinado o no, con principios activos estimulantes y regenerantes.