Clinica Doctor Rojo

RADIOFRECUENCIA FACIAL

Los sistemas de radiofrecuencia (RF) médica empleados en Medicina Estética Facial, incluyen un grupo de tecnologías que utilizan como método terapéutico ondas de alta frecuencia. Éstas, pertenecen al espectro electromagnético y están situadas entre la radiación infrarroja y las ondas largas.

LA RF en Medicina Estética Facial se emplea por su efecto estimulante de la circulación (arterial, venosa, y linfática) y, sobre todo, por el estímulo que produce en los mecanismos reparadores de la piel, principalmente en la formación de colágeno, como consecuencia del aumento local de temperatura que produce.

Cuando la RF se aplica sobre un tejido, genera oscilaciones de los campos electromagnéticos, y provoca un incremento de la temperatura del tejido. El calor será más intenso en aquellos lugares en que se vea facilitado, por tratarse de un tejido con gran contenido en agua (técnica capacitiva) o por ofrecer una gran resistencia al paso de la corriente (técnica resistiva). El método capacitivo incrementa la temperatura más rápidamente en la epidermis (capas más superficiales de la piel), pero penetra menos energía internamente que con el método resistivo.

Existen dos modalidades básicas de aplicación de radiofrecuencia: la unipolar, o monopolar, y la bipolar / multipolar.

La radiofrecuencia monopolar suele ser más empleada en tratamientos corporales, por su capacidad de penetrar a mayor profundidad y alcanzar el tejido graso. En tratamientos faciales solemos utilizarla para eliminar la grasa facial localizada debajo de la barbilla.

La radiofrecuencia bipolar o multipolar, al ser más superficial, (alcanza unos 6 mm de profundidad, frente a los 20 mm de la unipolar), produce un efecto principalmente reafirmante y de restructuración de las fibras colágenas.

Es un tratamiento muy “agradecido”, puesto que inmediatamente a su aplicación produce un “efecto flash” equivalente a un lifting suave, que perdura de 24 a 48h. Aunque, su efecto de remodelación se pone de manifiesto a las cuatro semanas de aplicación, que es el tiempo que emplea el colágeno en reestructurarse.

Por ello, el protocolo habitual de tratamiento suele consistir en 6 a 10 sesiones separadas entre sí 15 días para las 3 primeras sesiones y 30 días para las restantes. 

Finalizadas las sesiones, la piel continuará experimentando mejoría hasta pasados 4 a 5 meses, donde alcanzará el efecto máximo. Es el momento, entonces, de realizar una sesión “de mantenimiento”, que recomendamos repetir cada tres o seis meses.

Es un tratamiento muy agradable y seguro, que puede realizarse a la mayoría de las personas. Tan sólo está desaconsejado en pacientes con alteraciones de la piel (rosácea, acné activo, quemaduras en la zona a tratar…), portadores de marcapasos, desfibriladores o cardioversores, implantes metálicos en la zona, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia, y enfermos de riñón, corazón, hígado o con infecciones graves o cáncer.