La obesidad como enfermedad crónica [Protagonistes 08/04/2019]

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La obesidad es una enfermedad crónica de origen multifactorial que se caracteriza no solo por una acumulación excesiva de grasa, sino que también lo hace por un conjunto de enfermedades asociadas de las que no siempre somos conscientes.

Como hemos comentado en anteriores programas, las enfermedades no aparecen de repente, sino que se manifiestan después de una larga evolución.

Entre la comunidad médica, hace ya mucho tiempo que se considera la obesidad y el sobrepeso como una enfermedad, aunque las autoridades legislativas no la contemplen como tal. Sin embargo son ya muchos los países que de forma legal la tienen catalogada como una de las enfermedades que causan mayor mortalidad, como Portugal o Escocia. En otros, como Reino Unido, el Colegio de Médicos está haciendo presión para que el gobierno lo considere una enfermedad.

Hoy en día se considera que el sobrepeso y la obesidad son una auténtica epidemia, que supone la quinta causa de muerte en el mundo.

Cada año mueren más de 2,8 millones de personas adultas en el mundo a causa de la obesidad.

La obesidad está directamente asociada a enfermedades cardiovasculares, cardiopatías, enfermedad del corazón, enfermedades cerebrovasculares como derrames cerebrales e ictus, diabetes, trastornos del aparato locomotor como artrosis, y algunos cánceres, como el de mama, ovarios, páncreas, colon, etc.

A nuestra consulta acuden pacientes que solo nos piden perder “unos cuantos kilos” porque tienen, en las próximas fechas, un evento al que acudir. Nosotros les explicamos que, al margen del aspecto estético, para nosotros es más importante el problema de salud que esos kilos de más provocan en nuestro organismo.

La obesidad lentamente va produciendo unas alteraciones silenciosas en todo el organismo, que nosotros, como médicos, debemos reconocer y tratar, después incluso de haber perdido el paciente peso.

 

Los tres pilares de la obesidad

Cuando nosotros tratamos a un paciente con obesidad o sobrepeso, consideramos que tres pilares fundamentales a tener en cuenta son:

1) Factores genéticos.

 

– Podemos decir de forma general que si los dos padres son delgados la probabilidad de que el hijo sea obeso es de un 7-14%.

– Si uno de los padres es obeso, la probabilidad será del 40%.

 – Por último, si los dos son obesos, esta se incrementa hasta el 80%.

El conocer los mecanismos genéticos que predisponen a una persona a padecer sobrepeso u obesidad es una herramienta que nos permite prevenir los riesgos asociados e individualizar el tratamiento para esa persona.

Como hemos comentado en otras ocasiones, no siempre los genes se expresan y nuestra labor es actuar de tal forma que evitemos que estos factores genéticos que influyen en el desarrollo de la obesidad, se expresen. Pero esto es materia que ocuparía ahora demasiado tiempo desarrollar.

2) Hábitos y estilo de vida.

Es este pilar más conocido, donde actúa todo el mundo para el tratamiento  del sobrepeso y la obesidad: nutricionistas, monitores y entrenadores de actividad física, y por desgracia, muchos pacientes, por su cuenta y riesgo, cuando consultan en internet en busca de recetas milagrosas para perder peso.

Incluye estilos de vida, dietas no personalizadas, modificación de hábitos como el sedentarismo, ejercicio y actividad física, etc.

No nos damos cuenta pero vivimos en una sociedad que nos incita a adoptar hábitos que favorecen el sobrepeso y la obesidad. La publicidad que nos invita a consumir productos no saludables, la comida basura, exceso de precocinados, comida envasada, con excesiva carga de azúcares, de grasas poco saludables…

También debemos considerar lo mucho que influyen en nosotros los hábitos que aprendemos de nuestras familias que también pueden impactar del mismo modo que la publicidad y otros factores ambientales.

El tipo de trabajo que tengamos también puede tener un impacto, ya que solemos llevar vidas más sedentarias, y nuestras ocupaciones requieren que pasemos largas horas sentados frente a un ordenador. El trabajo a turnos rompe el ritmo natural del horario de alimentación.

No dormir bien, por ejemplo, puede llevar a una persona a ganar hasta 370 kcal adicionales al día.

Todos estos factores resulta imprescindible modificarlos, pero no es suficiente para resolver el problema de fondo que presenta a una persona con sobrepeso u obesidad.

Para ello nosotros aplicamos el tercer pilar fundamental:

3) Un abordaje médico integral de la obesidad.

Nuestro abordaje integral como médicos comprende no solo unas pautas dietéticas personalizadas y cambios de estilo de vida, sino que incluye también el estudio pormenorizados de factores fisiológicos directamente relacionados con el desarrollo de la obesidad y enfermedades asociadas.

Así, incluimos en el tratamiento el estudio genético de la microbiota intestinal y también el estudio hormonal, la influencia del estrés y del buen funcionamiento del Sistema Nervioso, del pH y del equilibrio general del organismo, y del correcto funcionamiento de diversos órganos implicados como el hígado y el sistema hormonal.

Continuando un poquito con lo que comentamos en el programa anterior con respecto a nuestras bacterias intestinales, se sabe que la proporción en que se encuentren las dos principales familias de bacterias que pueblan nuestros intestinos (Firmicutes y bacteroidetes), determina una predisposición mayor a desarrollar sobrepeso y obesidad: en la gente obesa, existe una abundancia relativa de Firmicutes y causan una absorción de energía relativamente alta.

Es importante considerar las alteraciones que produce la obesidad en los distintos órganos del cuerpo, incluyendo el riñón, hígado, corazón, pulmón y cerebro.

Hay que tener en cuenta que aunque se corrija el sobrepeso u obesidad , como ya hemos comentado antes, esta patología ha creado muchísimas alteraciones en el organismo. La obesidad, por ejemplo, produce lesiones en las arterias, origen de enfermedades a posteriori (arteroesclerosis), que no van a poder rectificarse a pesar de la pérdida de peso (esteatosis hepática).

Como médicos debemos estar preparados para corregir o mitigar esas alteraciones. Pero lo más importante, sin duda alguna es como siempre recalcamos, la PREVENCIÓN.

 

Escucha la entrevista completa AQUÍ.

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