Hablamos de medicina ambiental en Radio Vila-real

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En este artículo os dejamos un resumen con las claves del programa radiofónico Protagonistes, del 6 de mayo, para que lo tengáis siempre a mano. ¡Empezamos!

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Hoy vamos a centrarnos en un tema que hemos mencionado en varias de las charlas que hemos tenido: la influencia del medio ambiente en la salud y en la enfermedad.

Seguro que muchos de vosotros habréis oído hablar de los disruptores endocrinos pero, ¿qué son exactamente?

DISRUPTORES ENDOCRINOS

Son sustancias contaminantes ambientales que se pueden encontrar en alimentos, productos y artículos de consumo de uso habitual, que tienen la capacidad de alterar el sistema hormonal. Por ello se conocen como disruptores endocrinos, término que es un sinónimo de alteradores hormonales. Muchos se refieren a ellos como el veneno silencioso.

Son alteradores hormonales porque pueden imitar la acción de las hormonas y actuar, por ejemplo, como estrógenos o antiestrógenos, alterar el metabolismo de las hormonas, interferir en los receptores e incluso activar los receptores proliferadores de peroxisoma (PPAR), relacionados con el desarrollo de cáncer de hígado, diabetes y estimular la formación de células adiposas.

 

¿POR QUÉ?

Porque estos contaminantes químicos orgánicos sintéticos son productos persistentes en el medio y son transportados a larga distancia por la contaminación global. Al realizar la historia clínica del paciente, nos interesamos por aspectos como el lugar de residencia y el lugar de trabajo y sus hábitos y actividades de la vida diaria, que nos ayudan a determinar a qué factores tóxicos ambientales se encuentran expuestos.

Las diferentes regiones presentan sus propias huellas tóxicas. Los niños de la Comunidad valenciana, por ejemplo, tienen mayores niveles de mercurio que los de otras regiones de España, por tener mayor consumo de pescado.

El hogar y el lugar de trabajo pueden acumular hasta 10 veces más contaminación que la calle.

 

El hogar y el lugar de trabajo pueden acumular hasta 10 veces más contaminación que la calle.

 

Según la revista Science, productos de consumo habituales como los cosméticos, los pegamentos, las pinturas, las tintas de impresora y los artículos de limpieza constituyen la mitad de los factores contaminantes del aire urbano. Estos productos emiten compuestos volátiles muy perjudiciales para la salud, que escapan a la atmósfera.

 

¿Qué consecuencias tienen estos productos sobre nuestra salud?

 

Enfermedades del sistema reproductor, cáncer, enfermedades neurológicas, metabólicas y trastornos del sistema neuroinmunológico.

En España está prohibido el uso del  pesticida DDT desde 1985 pero hoy en día, todavía sigue presente en el organismo de las personas.

 

No existe un nivel seguro de exposición a los tóxicos ambientales, debido sus efectos acumulativos.

 

Los efectos negativos se manifiestan principalmente en la edad adulta, incluso años después de sufrir la exposición.

Las enfermedades derivadas de los contaminantes ambientales están relacionadas con la exposición a los mismo, desde el principio del desarrollo uterino. Y los niños son especialmente sensibles al encontrase en pleno desarrollo.

Es importante conocer cuáles son estos productos y procurar en la medida de lo posible evitar entrar en contacto con ellos, porque no solo forman parte de los alimentos, también están en la composición de muchos productos de uso cotidiano como cosméticos, juguetes, champús o muebles, formando parte de las piezas de plástico y pueden penetrar a través de la piel.

En la mayoría de los seres humanos se detectan plásticos como ftalatos (PVC) y bisfenol A (PC) en la orina, sangre, en la grasa de adultos, así como en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos. Evitar totalmente el contacto con estas sustancias es casi imposible.

Lo que sí podemos hacer es no utilizar para almacenar alimentos en la nevera, ni para calentar alimentos en el microondas, recipientes que contengan estos productos y evitar que los juguetes de los niños los contengan. Es fácil identificar estos artículos, porque en la base, dentro del símbolo de reciclaje aparece el código 6 o los símbolo PC o PVC.

 

No solo los envases de plásticos los contienen…

El interior de las latas de conserva y bebida está recubierto por una fina capa de resinas epoxi, que también liberan bisfenol A. Pero no nos alarmemos y recordemos que para que una enfermedad se desarrolle deben concurrir junto a los factores ambientales la predisposición genética a padecerla.

Enfermedades 100% genéticas existen, como la distrofia de Duschenne. Enfermedades 100% ambientales, también, como el escorbuto, el déficit de vitamina C. Pero ambos tienen como desencadenante ambos factores.

 

 

¿Qué podemos hacer para evitar los contaminantes?

En la medida de lo posible, elegir productos naturales para la limpieza del hogar: jabón de las abuelas «lagarto», vinagre, bicarbonato… y adoptar una serie de hábitos para minimizar la exposición a tóxicos como lavar la ropa nueva antes de usarla, airearla bien cuando la traemos de la tintorería antes de utilizarla, evitar vestir a los niños con adornos que contengan adornos plastificados, consumir productos biológicos, libres de pesticidas y guardar comida en envases de cristal.

No reutilizar botellas de plástico, especialmente si han estado expuestas a fuentes de calor como las que llevamos en el coche…

 

¿Tienes algún tipo de manifestación por exposición a tóxicos?

Ante todo, tranquilidad. En Clínica Doctor Rojo disponemos de tratamientos destinados a eliminar las cargas tóxicas del organismo y restablecer los parámetros de salud.

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